Tú, uno más

02 julio 2013

-Ejercicio de supervivencia-


Me sentí extraño e incómodo, en aquel almacén.
Todos parecían estar perfectamente e incluso alguno llegó a la borrachera, a esa persona ya no le importaba demasiado el lugar ni la gente. Entre cubata y cubata alguna parejita intercambiaba fluidos. Pero hermano, yo no me sentía allí con la confianza necesaria para saltar y dejar la pista en na' a mí eso no me va, ya me conoces yo soy romanticón y cariñoso, soy un oso mimoso al que todo lo que sea repartir buen rollo, besos, abrazos y de más le viene genial.
Mientras aguantaba mi mojito, sentado en esa silla de plástico de color gris apareció ella, sí ella, mi modelito; ¡¡Dios santo!! ¡¡Qué cuerpo!! Un vestidito corto de rayas horizontales rojas y blancas no demasiado escotado, sencillo y provocativo acompañando a su liso, largo y escandaloso cabello rubio que dejaba al resto de las escandalosas chicas que estaban en el almacén en na'.
Entonces fue cuando me animé, ya hacía tiempo que yo no me hacía partícipe, por no hacer no hacía ni por incluirme en el grupo, pero me animé, me animé por despertar su atención o al menos la atención de alguna de las presentes, agarré mi mojito, me coloqué mi gorro de paja y mis gafas de sol y me lancé a dejar a toda esa gente que se pensaban ser los únicos que sabían mover el esqueleto en mera escoria, iba a intentar separar a esas parejitas con mi primer movimiento de cadera, pero… Salté al centro de aquel sucio, viejo, mal cuidado y apestoso almacén y antes de dar el primer cuarto de vuelta a mis caderas, va y abraza al más gordo y al mayor de los que allí estábamos presentes, seguí allí haciendo como que sabía bailar, mientras Laura, ella, le comía los morros al gordo, hablando claramente en plata.

“Ups, me he cansado de ésta dichosa redacción, ahora me toca entregarme, en pleno o medio rendimiento a mi pequeño y piadoso escuadrón de fragmentitos, breves, pero matones.”
Estoy en la clase de lengua, con mi profesor preferido, ese escritor que hace que se me olvide ver los partidos de la selección leyendo su blog, un blog llamativo, no tanto por estética, sino, por contenido, estoy con un profesor en el que en más de una ocasión, en numerosos momentos he soñado en compartir codo con codo una bonita y práctica profesión: “escritor.”
Estoy rodeado de una maná de petardos, por los que daría, si fuera necesario, la vida, son feos con ganas pero gracias a ellos yo soy el guapo del grupo y bueno también el inteligente y el atlético, en este entrañable grupo solo destaca él, el mejor entre los mejores amigos del planeta tierra, el pobre lleva aguantando mis pavos, tonterías, cambios, parejas, viajes e incluso gilipolleces, el es mi mejor amigo, pues lo compartido todo, e incluso en nuestro gran y fabuloso viaje de estudios compartimos nuestros tres ligues. Él es Miguel, el hermano que siempre quise tener.

No me quiero morir aquí en ésta aburrida clase, así que como en el 85% de las ocasiones, echo mano a mi Smartphone, ese pequeño artefacto de destrucción materno y paterno filiar. Una herramienta totalmente brutal y tú bien lo sabes, en él casi todo funciona, y no es todo porque sino los creadores de ordenadores desaparecen.

Soñé con ser un famoso y extraordinario atleta al que le llovían las modelos, pero no de esas que sufren bulimia o anorexia, y no es por discriminación, sino por gusto. ¿Es estético estar en las guías? Quizás al haber tantos gustos como colores, un cuerpo fibroso y atlético sea mucho más llamativo que un cuero enfermo o manipulado quirúrgicamente, pero claro está, es cuestión de gustos.

“Lamentándolo mucho, tengo que dejar a mi pequeño y piadoso escuadrón de fragmentitos breves, pero matones, para seguir con la aburrida, pero obligada redacción, en la que me juego dos o tres cosas, que más a delante, viendo el panorama me podré empezar a centrar, explicar y llorar”

Mientras mis nervios se consumían al igual que se consumía mi mojito pensé, sí pensé, resulta raro, pero lo hice y concluí que, si no es ella, sería otra, si no pues otra y si no siempre quedaban varias opciones en la que la primera opción y última que eligiese sería la de sacerdote, pero no quiero ni pensar que he pensado en eso, la siguiente opción, es decir la segunda, sería ser soltero, tal y como lo es mi tío David, el tío tiene sus 40 años bien cumplidos, soltero rico y una vidorra como un marqués, es político, y la última y preferible opción es esperar, esperar a mi media naranja, es decir soy como Naranjito pero por la mitad. Mientras tanto, estoy en el centro del almacén dándolo todo y siendo así el punto de mira de todos y espero que también de todas, pero soy el centro de atención no por hacerlo bien, ni mucho menos, sino porque soy el hazme reír de todos y cada uno de los presentes, ella sigue con él, sentado uno encima del otro, es decir, ella encima de él porque sino, pobre Laura, están sentados en la silla en la que estaba yo, esa silla de color gris.

“Y ahora como referente, añadiré el sentimiento y la vuelta a mi endiablados fragmentitos literarios”

Cualquier red social en la que te plantees buscarme, por supuesto me encontrarás, pero aparezco por temporada o por momentos del día, aunque parezca frustrante por más que recargo la página, no recibo ni una sola interacción, en este caso hablando de Twitter.
Herramienta brutal, ataque masivo o simplemente de amor, cualquier chorrada que puedas expresar con un puñado de letras, es bienvenida pero de esto, si lo consigues y me refiero a encadenar un grupito de letras adecuadamente así consiguiendo el sentimiento del lector en busca del retweet.

“Tengo que sacar fuerzas de dónde sea, esto se acabó, no se me ocurre nada más para la redacción, ya me he planteado el final así que aquí está:”

Mi mojito se acababa, mis fuerzas y mis ánimos ya estaban por los suelos, la feria del medio día estaba llegando a su fin. Me recargué medio vaso de tinto de verano, y en un abrir y cerrar de ojos aquello ya se había evaporado. Sinceramente ya no sentía el dolor, mi cabeza se paseaba de gratis, y danzaba por las calles. De cabeza a la ducha, a la cama, y de vuelta a lo que se le puede llamar mi fiesta.

 Me puedes encontrar en: Rafael N Galera. ;   Rafael N Galera. ;Rafael N Galera.

Corregido por: Naiara Morillas (su blog)